El shiatsu en nuestro centro con Hiroki Shiatsu

25 de Septiembre de 2015

La FES (Federación Europea de Shiatsu) y la ISN (International Shiatsu Network) han establecido una definición conjunta para el shiatsu:

“Shiatsu es un sistema autónomo para el cuidado de la salud nacido en Japón bajo la influencia de la sabiduría China y los más recientes conocimientos occidentales. Sus raices teóricas y prácticas provienen de la filosofía y de las antiguas tradiciones orientales de curación y en la concepción holística de la vida y la salud basada en ellas.

El objetivo del shiatsu es estimular y apoyar los procesos naturales de autocuración, de bienestar y crecimiento personal, y mantener la salud buscando el equilibrio de la energía vital de la persona. El tratamiento se basa en la aplicación de presión, trabajo energético y físico sobre los canales (meridianos) y sobre puntos para equilibrar la circulación de la energía vital del cuerpo (Ki o Chi).

Es un método autoregulado para cuidar y promover la salud, que sustenta el desarrollo de un nuevo planteamianto holístico de la salud en Europa”.

He aquí la definición de shiatsu que recogen nuestros estatutos (artic. 35):

“El shiatsu es una práctica basada en la teoría médica japonesa y china cuyo fin es ayudar a las personas en sus procesos curativos y en su autodesarrollo a través de la presión y el contacto. Es una sistema holístico, que considera los síntomas y las enfermedades como manifestaciones de los desequilibrios y busca resolver las causas que subyacen en estas condiciones, trabajando con la energía de la persona a través del cuerpo”.

Nos gustaría resaltar algunos aspectos contenidos más o menos explícitamente en dicha definición:

En primer lugar está claro que los conceptos básicos del shiatsu como método natural del cuidado de la salud están basados en la milenaria tradición terapéutica oriental. Así el ser humano se contempla como lleno de energía vital, cuya fluir constante por los llamados canales energéticos mantienen las funciones orgánicas, fisiológicas y mentales. Nuestra energía vital está en constante intercambio con el entorno mediante la respiración, la alimentación y la recepción de sensaciones, lo cual asegura nuestra adaptación al medio.

También es fundamental reconocer la importancia concedida al hara o zona situada debajo del ombligo, como centro energético del ser humano. “Moverse desde el hara” resulta fundamental para el practicante de shiatsu, por cuanto significa, no sólo físicamente, moverse y actuar desde su centro. Por otro lado, al trabajar en el suelo, la suavidad y delicadeza de formas del shiatsu le confieren un inconfundible aroma oriental.

En segundo lugar, quisiéramos destacar en nuestro enfoque del shiatsu que consideramos la relación entre practicante y paciente no sólo desde el punto de vista terapéutico o de curación de síntomas, sino algo que va mas allá. Nos parece que en una sesión de shiatsu se establecen contacto en la trayectoria vital de dos personas, la que da y la que recibe. Hay un contacto físico, pero también algo más. Este contacto influye no sólo en la persona que recibe sino también en la que da. El modo, la intensidad y la calidad del contacto que tiene lugar en cada sesión es, por decirlo así, “personal e intransferible”. De esta forma, no pretendemos curar en sentido estricto sino, mas bien, crear un contexto en que la experiencia del contacto entre dos personas pueda ser significativa, si lo es, para ambas. Esta concepción del shiatsu nos parece más integradora y holística, por cuanto permite y estimula la creatividad tanto del practicante de shiatsu, cualquiera que sea su estilo, como de la persona que lo recibe.

En tercer lugar, partiendo de una sólida raíz oriental, el shiatsu ha demostrado una sorprendente capacidad para asimilar técnicas y conceptos desarrollados en Occidente. Cabe destacar, en el aspecto técnico, su enriquecimiento a partir de terapias corporales como la reflexologia, la osteopatía, la quiropraxia etc. También, en el aspecto teórico, la teoría de los cinco elementos, fundamental en la teoría médica china, se ha mostrado perfectamente compatible y enriquecida con aspectos de la psicología gestalt, psicología evolutiva etc.

Finalmente, shiatsu también significa para nosotros una cierta visión del mundo o quizás una manera de estar en él, de tal forma que nos vemos inmersos en una auténtica cultura del shiatsu. Esta cultura empieza a estar consciente de su propia existencia, como un niño pequeño que descubre un día, asombrado, que hay algo más allá de su propio cuerpo…